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Este lunes, el gobierno argentino anunció que el nuevo ministro de Defensa será el general Carlos Alberto Presti, quien actualmente está al mando del ejército, convirtiéndose en el primer militar en asumir este cargo desde el final de la Junta Militar que gobernó el país entre 1976 y 1983.
Mediante un comunicado, la Oficina del Presidente (OPRA) indicó que «el actual Jefe del Estado Mayor General del Ejército, el Teniente General Carlos Alberto Presti, dejará su puesto para asumir como nuevo Ministro de Defensa».
El texto añadió: «Por primera vez desde el retorno de la democracia, una persona con una trayectoria militar intachable y que ha alcanzado el rango más alto en su escalafón estará al frente del Ministerio responsable de la defensa nacional y de las Fuerzas Armadas, instaurando una tradición que se espera que la clase política continúe de ahora en adelante y poniendo fin a la estigmatización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados».
El nombramiento de un militar en el Ministerio de Defensa generó diversas reacciones en el país, especialmente porque el general Presti decidió permanecer como militar activo tras aceptar el cargo.
Organizaciones de derechos humanos calificaron la decisión del presidente Javier Milei como una «provocación» hacia las víctimas del régimen militar que tuvo el control del país durante ocho años.
«No corresponde. Cada uno debería estar en su ámbito. La idea de colocar a un militar donde no le corresponde… No está preparado para eso ni tiene experiencia en ello», expresó Estela de Carloto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, organización que trabaja en la restitución de bebés sustraídos durante el régimen militar y en otros aspectos ligados a la memoria y reparación de las víctimas.

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Según distintos organismos de derechos humanos, durante el régimen militar aproximadamente 30.000 personas desaparecieron, cerca de 500 bebés fueron arrebatados por miembros de varias fuerzas de seguridad, y miles fueron secuestrados y asesinados por los militares.
Desde la reinstauración de la democracia, los gobiernos successivos siempre habían designado civiles para comandar el Ministerio de Defensa, como una de las muchas medidas destinadas a prevenir la repetición de ataques a la democracia.
No obstante, esta decisión no carece de respaldo.
«El presidente Milei está devolviendo a los militares lo que merecen: una oportunidad», afirmó Bryan J. Mayer, analista político en el diario Clarín.
«En un mundo con conflictos crecientes, restringir la participación militar en el ámbito político a discursos previamente controlados carece de sentido», añadió.
Los antecedentes militares
«Todos conocemos la historia que atravesó Argentina con golpes de Estado y varias dictaduras», resumió Carloto, en relación con las razones por las que no se había designado antes a un militar como ministro de Defensa.
El anuncio de colocar a un militar como Presti, cuya familia tiene una profunda conexión con el Ejército argentino desde generaciones atrás, al mando de la defensa nacional fue una decisión que Milei había anticipado durante su campaña presidencial.
Además, esta idea ya había sido rechazada en varios sectores del país, principalmente debido al papel que desempeñaron las Fuerzas Armadas en distintos gobiernos de facto en el último siglo.
Desde 1930, se han registrado seis golpes de Estado liderados por militares (en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976).
El último de estos golpes, cuyo 50 aniversario se conmemorará el próximo año, no solo tuvo una duración inusual sino que también está marcado por numerosos crímenes de lesa humanidad, incluyendo asesinatos, torturas, desapariciones forzadas y secuestros de menores.
Se estima que alrededor de 30.000 personas desaparecieron a manos del aparato represor activado por la Junta Militar que se estableció en Argentina, aunque algunas entidades estiman cifras menores.
Durante ese período surgieron organizaciones civiles como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que denunciaron ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por los militares en distintos destacamentos del Ejército, la Marina y la Policía.
El último militar al frente del Ministerio de Defensa argentino fue el contraalmirante Norberto Couto, quien ejerció hasta diciembre de 1981.
Posteriormente, fue reemplazado por el abogado Amadeo Frúgoli y luego por otro abogado, Julio Martínez, hasta el final del régimen militar en diciembre de 1983.

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Esto dio inicio a una práctica que se mantuvo durante 42 años.
Para muchos, la elección de Milei de designar a Presti, así como su decisión de mantenerlo como militar activo, representa un retroceso.
«Con esta designación, las Fuerzas Armadas quedan implicadas en el destino del gobierno, cuando deberían mantenerse al margen de cualquier cuestión política», declaró al diario Ámbito el exministro de Defensa entre 2019 y 2021, Agustín Rossi.
No obstante, algunos consideran que la decisión se basa en competencias específicas y en la idoneidad de los candidatos. El general retirado César Milani, por ejemplo, manifestó que no ve inconveniente en que un militar ocupe el Ministerio de Defensa.
«En Argentina, cualquier político puede estar al frente de Defensa por razones electorales o políticas, y un militar preparado resulta totalmente lógico para ese cargo», subrayó Milani, quien fue comandante de las fuerzas militares durante el gobierno de Cristina Kirchner.
¿Quién es Carlos Alberto Presti?
El teniente general Carlos Alberto Presti nació en Buenos Aires en 1966. Se graduó como militar en 1987 en la especialidad de infantería y desde entonces ha desempeñado diversos cargos relevantes.
Fue comandante de la IV Brigada Aerotransportada y director del Colegio Militar, participó en misiones de paz en Haití y, desde el 15 de septiembre de 2017, desempeñó el rol de agregado militar en la embajada argentina en Guatemala con responsabilidad sobre El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Su nombramiento como jefe del ejército por el presidente en enero de 2024 causó un fuerte impacto dentro de las fuerzas armadas — 22 generales se vieron obligados a retirarse debido a esta decisión— y evidenció su cercana relación con el presidente y su círculo más próximo.

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No obstante, otro elemento que ha generado rechazo en organizaciones de derechos humanos es que el ministro designado es hijo de Roque Carlos Presti, un exmilitar acusado de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura, cuando comandaba el Regimiento de Infantería 7 en La Plata.
El ministro de Defensa saliente, Luis Petri, respaldó la designación de Presti como titular del ministerio.
«Confío en que tendrá una gestión destacada y exitosa porque formó parte del equipo que me acompañó, y conozco personalmente su capacidad, compromiso y lealtad a la Patria», señaló.

