Anticorrupción inicia pesquisa en el CNIO tras denuncia por desvío de 25 millones en el centro

Hace una semana salió a la luz la denuncia de un exdirectivo del organismo, que señalaba facturas por servicios no realizados, sobrecostos y contratos adjudicados a empresas vinculadas con ex altos cargos de la institución

Foto: (EUROPA PRESS/E. Parra) EC EXCLUSIVO

La Fiscalía Anticorrupción ha iniciado una investigación sobre las supuestas irregularidades en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), organismo público adscrito al Ministerio de Ciencia.

El área especializada en delitos de corrupción ha examinado la documentación recibida y considera que los hechos revisten una «especial relevancia«, según informó ABC y confirmó El Confidencial. Por ello, el ministerio público ha decidido abrir diligencias de investigación, presumiblemente por delitos de malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y prevaricación, que se irán precisando conforme avance el procedimiento.

Esta decisión llega tras varios meses de conflictos en el centro, que en enero esperaba iniciar una nueva fase, pero que la semana pasada volvió a estar en el foco por múltiples denuncias recogidas por este medio, que estimaban un perjuicio económico cercano a los 25 millones. En particular, estas últimas fueron presentadas ante la Fiscalía en junio de 2025 por un ex alto cargo del organismo, y a ellas se suma la denuncia presentada el 18 de noviembre por el nuevo gerente del CNIO ante el ministerio público.

Después de que se conocieran las acusaciones de un posible daño económico millonario, este lunes tuvo lugar una reunión del Patronato que concluyó con la destitución de tres altos cargos que permanecían en la gestión del centro. En concreto, se autorizó al gerente para suprimir la vicedirección de asuntos económicos, cargo ocupado anteriormente por Juan Arroyo durante la dirección de María Blasco, quien fue señalado directamente en la denuncia inicial. También se destituyó a la secretaria general, Laura Muñoz, y al adjunto a la gerencia, José Ignacio Fernández Vera, en el marco de una reestructuración de la dirección del organismo.

Aunque persisten las acusaciones, el Patronato justificó la supresión de estos puestos alegando «eliminación de duplicidades y niveles intermedios que no aportan valor añadido», el avance en la simplificación y digitalización de los procesos administrativos, la liberación de recursos para destinarlos a las prioridades estratégicas del Centro y la garantía de la sostenibilidad presupuestaria.

De la crisis de finales de 2024 a la de la semana pasada

Tras meses de denuncias por corrupción, acoso laboral y mala gestión, el 29 de enero el Ministerio de Ciencia consideró cerrada la crisis que atravesaba el CNIO con la destitución de su directora, María Blasco, y del gerente, Juan Arroyo. Esta medida se adoptó porque “el ambiente reinante en el centro no era compatible con la excelencia científica exigida”, según fuentes del Ministerio consultadas recientemente.

Así, Blasco regresó a su laboratorio en el CNIO, donde trabajaba antes de asumir la dirección hace 13 años, y Arroyo volvió a su antiguo puesto dentro de la administración del centro. Posteriormente, en septiembre, incorporaron a un nuevo director, Raúl Rabadán, y a un nuevo gerente, José Manuel Bernabé Sánchez, quienes también están llamados a revisar la situación de los años anteriores en la institución.

A pesar de que el Ministerio declaró el inicio de “una nueva etapa”, el centro ha abierto otro capítulo —relacionado con el anterior— en su historial de escándalos, enfrentando una nueva crisis vinculada a una denuncia presentada ante la Fiscalía que apunta a un daño patrimonial de hasta 25 millones en las cuentas del centro.

En relación con esta denuncia, El Confidencial ha desvelado esta semana acusaciones contundentes, como los seis millones de euros ‘desaparecidos’ en 2024, el presunto incremento artificial de la factura técnica del centro, la adjudicación de contratos millonarios a empresas vinculadas a ex altos cargos para personal externalizado, y la facturación de servicios no realizados a la empresa de un ex alto cargo.

Ante la divulgación de la denuncia, que adelantó El Mundo, el Ministerio recordó que “las cuentas del CNIO son auditadas anualmente por la Intervención General del Estado y, en la actualidad, el Tribunal de Cuentas está revisando los ejercicios correspondientes a los años 2022, 2023 y 2024”. A la par, la institución dirigida por Morant convocó un Patronato extraordinario del CNIO para la mañana de este martes.

Con las decisiones tomadas este martes, parece que, definitivamente, el Ministerio da inicio a una nueva etapa en el centro. “El Ministerio reafirma su apoyo a la excelencia científica del CNIO y a sus investigadores, y recuerda que es un referente de la potencia investigadora española en el mundo, siendo hoy el primer centro de investigación contra el cáncer en España y el segundo más importante de Europa. El compromiso del Ministerio ha sido, es y seguirá siendo garantizar la estabilidad y el futuro del CNIO y respaldar su excelencia”, concluyeron desde el organismo tras comunicar las destituciones.

Los investigadores se distancian de la crisis

Coincidiendo con esto, este miércoles los científicos del CNIO expresaron su rechazo ante la larga crisis institucional del centro, que proyecta una imagen pública ajena al esfuerzo que realizan, si bien confían en que la nueva dirección promoverá una etapa marcada por la transparencia y la defensa del interés público.

“Deseamos que la sociedad conozca que la comunidad investigadora del CNIO ha continuado trabajando con la habitual dedicación y que no permitirá que prácticas ajenas a la ciencia empañen su labor ni la misión que la impulsa”, señala el manifiesto «Por la Ciencia«, difundido este miércoles por el personal científico y técnico del CNIO, al que tuvo acceso EFE.

En el texto, el equipo del centro de investigación subraya que su actividad se fundamenta en el rigor, la integridad y el compromiso absoluto con el avance en el conocimiento del cáncer y la contribución al bienestar social.

“Cualquier irregularidad o falta de transparencia va en contra de este propósito y minan la confianza depositada en nuestra institución”, advierten los empleados del CNIO.

Por ello, el manifiesto declara que «el deterioro institucional no refleja» ni su trabajo ni sus valores y valora que la nueva gerencia y la dirección científica del centro hayan comenzado un proceso para aclarar las «posibles irregularidades«.

“Confiamos en que una nueva etapa consolide un CNIO más fuerte, más ético y más preparado para afrontar los retos del cáncer. Los investigadores del CNIO permanecen firmes en su compromiso con la excelencia científica y con la sociedad a la que sirven”, finaliza el manifiesto.

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