Lorena, limpiadora en España, relata su experiencia: profesional en su país, ahora cuida de abuelos y niños, pero eso no define quién es.

La colombiana comparte en un vídeo de TikTok su vivencia como inmigrante en España, donde ha tenido que encontrar un lugar alejada de su vida anterior

Lorena, limpiadora en España:

La historia de Lorena, una mujer colombiana que emigró a España con su familia en busca de nuevas oportunidades, está causando impacto en TikTok. Su vídeo ha conectado con miles de personas que se identifican con la cruda realidad que enfrentan quienes dejan atrás su país, sus carreras y parte de su esencia para comenzar de cero en otro lugar.

Lorena detalla que en Colombia tenía una carrera profesional estable, un recorrido laboral construido con esfuerzo y que formaba parte de su identidad. Sin embargo, al igual que muchas otras personas, decidió emigrar, consciente de que el camino implicaría sacrificios importantes. “Era profesional en mi país y he tenido que venir a España a cuidar abuelos, atender niños y limpiar casas”, relata en el vídeo que ha generado una gran cantidad de reacciones. No lo expresa con reproche, sino con la sinceridad de quien comparte su historia sin adornos ni victimismo.

Afirma que su caso no es un caso aislado, sino que refleja una situación común a muchos. “Y sí, somos miles de migrantes quienes llegamos a este país con sueños, pero eso sí, dejando atrás todo lo que formaba parte de nosotros, incluso nuestras profesiones”, sostiene. Sus palabras reflejan un fenómeno recurrente: profesionales cualificados que, ante la dificultad para homologar títulos o encontrar empleo en su especialidad, aceptan trabajos que jamás imaginaron desempeñar. Como ella misma explica, “en la mayoría de los casos debemos realizar tareas que ni siquiera habíamos hecho en nuestro país”.

“Intento verlo como parte de un proceso”

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Pero lo que más resalta en su testimonio es la actitud con la que afronta esta etapa. Lejos de dejarse vencer por la frustración, Lorena opta por mirar adelante y aprovechar cada experiencia como parte de un camino más amplio. “En lugar de sentirme mal o decepcionada por lo que hago, realmente intento verlo como parte de un proceso que debo atravesar por decisiones que se tomaron”, afirma, estableciendo una distinción entre las circunstancias y su esencia. “Siento que lo que hago ahora no define quién soy. Lo que realmente me define es la manera en que lo realizo”.

Esta perspectiva transforma su trabajo cotidiano en un acto de respeto personal. “Si debo limpiar casas, lo hago como quisiera encontrar mi vivienda si pagara; si cuido niños o ancianos, lo hago con el afecto que esperaría para los míos”, explica, reivindicando el valor, el compromiso y la humanidad que se esconden tras labores frecuentemente invisibilizadas.

El desgaste emocional tras abandonar el país

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Lorena también reconoce que la experiencia migratoria implica un desgaste emocional. “Y claro, como cualquier persona, creo que hay días en que me siento decaída o con ganas de abandonar todo, pero ¿quién no se ha sentido así en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento?” añade. Sin embargo, sabe que en su caso a ese cansancio se suma “la crisis del migrante”, esa sensación de desarraigo, nostalgia y lucha constante que sólo los emigrantes comprenden a fondo.

A pesar de ello, la fortaleza que encuentra en su familia se convierte en su impulso. “Pero en esos momentos difíciles recuerdo mis sueños, mis metas, la cara de mi hija, de mi esposo y las ganas que tenemos de salir adelante”, expresa con emoción. Es esa mirada al futuro la que le permite seguir adelante: “Por eso continúo y trato de vivir, agradecer y disfrutar el proceso”.

Su mensaje final es un cálido abrazo para quienes atraviesan situaciones similares: “Porque aunque, claro, hay días complicados, la mayoría son días maravillosos en los que simplemente vale la pena todo lo que se hace para avanzar. Si eres migrante como yo, ánimo y vive el proceso”.

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