El descanso nocturno es esencial, tanto para el bienestar físico como para la salud mental. La falta de regularidad en los horarios puede impactar diversos aspectos de una vida saludable
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“No pasa nada si una noche me acuesto un poco más tarde.” Quizás, si ocurre solo una vez, no hay problema, pero Juan Nattex, especialista en sueño y creador de contenido en redes sociales, advierte que lo óptimo para el organismo es evitar que se transforme en una rutina.
En un video suyo, publicado recientemente, Juan ya señalaba los riesgos asociados al trabajo nocturno, afirmando que “Las personas que trabajan de noche pueden llegar a vivir hasta 15 años menos”. Allí, el experto remarcaba que descansar adecuadamente por la noche es vital, tanto para el cuerpo como para la mente.
También señala que la irregularidad en los horarios repercute en otros elementos de una vida saludable, como la nutrición, dificultando mantener una dieta equilibrada y aumentando las probabilidades de desarrollar sobrepeso o problemas digestivos. En su nuevo video publicado en TikTok, Juan alerta que acostarse después de las 11 perjudica tanto el cuerpo como la mente.
¿Por qué dormir después de las 11 resulta perjudicial?
Desde el inicio de su reciente video, el especialista indica que quienes se acuestan más allá de esa hora “están comprometiendo su salud”. Señala que dormir tarde y con mala calidad se ha vuelto una costumbre, aunque sigue siendo un problema serio.
Aunque la mayoría de las veces los efectos no son evidentes de inmediato, y por ello se subestiman, esto no significa que no sean igual de perjudiciales. El experto aclara que estos impactos se manifiestan gradualmente, dejando huellas de la falta de descanso en el organismo.
Dormir con el wifi encendido (TikTok)
Durante la primera semana, la única consecuencia visible suele ser sentirse cansado al despertar, con energía insuficiente para afrontar las actividades del día. Si bien esto por sí solo no parece grave, es importante no ignorar esta señal que el cuerpo envía. Otra consecuencia, según Juan, es la tendencia a “picar constantemente” durante el día, causada también por la escasez de energía.
Complicaciones más serias a partir de la tercera semana
En la segunda semana, sin embargo, empiezan a notarse otros síntomas. Por ejemplo, la piel comienza a reflejarlo, “tu rostro se ve cansado y envejecido, y el cuerpo empieza a resentirlo”, explica el experto. Aunque frecuentemente atribuimos los problemas dermatológicos a la alimentación o la contaminación, raramente pensamos en la falta de sueño como causa probable.
A partir de la tercera semana, indica el especialista, el problema se agrava: “las hormonas se alteran, el nivel de cortisol aumenta, se acumula grasa abdominal y el sistema inmune se debilita”. Este último es fundamental para proteger al organismo de las infecciones y otras amenazas externas.
Finalmente, durante la cuarta semana, el cuerpo pierde capacidad de recuperación: “Tu salud, energía y estado de ánimo comienzan a deteriorarse”. Juan resalta que lo esencial en estos casos es recuperar las horas de sueño necesarias y restablecer un ritmo constante que permita al organismo funcionar con normalidad.
