El magistrado de la Audiencia Nacional ha absuelto a Mamdouh Abdul Dayem Atasi, quien fue señalado por presuntamente financiar al Estado Islámico mediante criptomonedas y permaneció cinco meses en prisión preventiva.
El fallo judicial determina que no existen evidencias suficientes para vincular a Atasi con actividades de cripto-yihadismo, respaldando así el informe técnico presentado por la defensa.
El joven sostiene que fue víctima de un fraude y que creó una cuenta de criptomonedas para un tercero sin estar al tanto de propósitos ilícitos, mientras el juez subraya las serias repercusiones que puede enfrentar un imputado en un proceso penal.
Este caso puso de manifiesto la dificultad de investigar delitos relacionados con criptomonedas y plataformas internacionales, complicando el seguimiento de operaciones sospechosas.
Antonio Piña, juez de la Audiencia Nacional, ha absuelto al joven Mamdouh Abdul Dayem Atasi, quien fue encarcelado bajo la sospecha de ser un cripto-yihadista.
Es decir, se le acusaba de financiar al Estado Islámico a través de criptomonedas, la organización terrorista islamista más importante a nivel mundial.
Como informó EL ESPAÑOL, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó su prisión provisional ante el riesgo de fuga del detenido fuera de España.
El joven, originario de Siria, pasó cinco meses entre rejas: uno en Madrid y cuatro en León.
Nacido en 1993, trabaja como consultor para empresas tecnológicas y se presenta en sus redes sociales como emprendedor en este sector.
En una resolución fechada el pasado martes, el juez Piña determina que no existen indicios que relacionen a Atasi con una operación de cripto-yihadismo.
Así lo defendió su abogado, Ahmed Laabouri, quien presentó un informe pericial meses atrás que absolvía al joven.
En otro documento, el letrado indicó que su cliente «fue víctima de un engaño», ya que abrió una cuenta de criptomonedas en la plataforma Binance para un tercero, y esta persona realizó «operaciones ilícitas sin su conocimiento ni consentimiento».
«Mamdouh pensaba que le proponían únicamente un negocio de inversión mediante criptomonedas que le generaría beneficios. Jamás imaginó que la finalidad fuera otra (…) Fue engañado por quien se aprovechó de su falta de experiencia», explicó Laabouri.
El fiscal de la Audiencia Nacional Vicente González Mota — diferente al que solicitó la prisión preventiva del joven — apoyó el sobreseimiento y el juez lo ha aprobado.
En su fallo, el juez Piña afirma que, «durante la investigación no se ha podido demostrar que el imputado cometiera el delito del que se le acusaba».
Seguidamente, el magistrado señala: «Es innegable que iniciar y desarrollar un proceso penal acarrea consecuencias graves para quienes son sometidos al mismo». Es decir, para los imputados.
«La imputación en sí es, primordialmente, motivo de estar sujeto al proceso y, por tanto, puede afectar también el principio de presunción de inocencia, entendido como la garantía que protege la libertad de los ciudadanos», recuerda.
En la nota de prensa que anunció su detención, la Guardia Civil calificó a Mamdouh Abdul Dayem Atasi como «cripto-yihadista».
El cuerpo destacó que su objetivo era captar fondos para transferirlos al grupo terrorista Daesh/Estado Islámico. En la operación que llevó a la detención de Dayem participó también el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
«Dos años de incertidumbre»
EL ESPAÑOL contactó con Mamdouh Abdul para conocer su experiencia «difícil», según sus propias palabras.
«La mañana del 25 de enero de 2024, salí del hotel donde me hospedaba en Barcelona sin saber que llevaba tiempo bajo vigilancia. De pronto, varios vehículos se detuvieron frente a mí y numerosos agentes vestidos de civil salieron rápidamente. Me rodearon y esposaron», relata al medio.
«El informe pericial presentado por mi abogado explicó la diferencia legal entre ser titular de una cuenta y el uso efectivo de la misma, un detalle crucial que permitió demostrar que tener la cuenta a mi nombre no implicaba que la usara ni fuera responsable de sus movimientos», destaca el joven.
«Ahora, tras casi dos años de incertidumbre, se reconoce oficialmente que fui víctima de un uso indebido de mi identidad y de un engaño», explica con alivio.
«Fue una experiencia difícil, pero también me enseñó un valor esencial del sistema judicial español:
los procesos pueden ser extensos, pero finalmente prevalece la verdad», concluye. «Estoy seguro de que la justicia, aunque demorada, siempre llega para los inocentes», afirma.
Por su parte, el abogado Ahmed Laabouri señala que este caso implicó «una gran complejidad jurídica y técnica».
«Estamos ante delitos especialmente complejos de investigar, debido al uso de criptomonedas y plataformas internacionales que dificultan el seguimiento de las operaciones», sostiene.
«Desde el primer encuentro con mi cliente, tuve absoluta certeza de que era una persona inocente atrapada en una red vinculada al terrorismo», comenta a este medio.

