La mujer de Xi Jinping recibirá a los reyes este domingo en la nueva visita de Estado

Los reyes están preparados para iniciar un nuevo compromiso internacional con destino a la República Popular China. Esta será la primera vez que Felipe VI y la reina Letizia realicen un viaje oficial al país asiático, en una visita de Estado que tendrá lugar entre el 11 y el 13 de noviembre. En esta ocasión, estarán acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, así como por el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.
El desplazamiento representa un avance significativo en las relaciones bilaterales, al coincidir con el vigésimo aniversario de la creación de la Asociación Estratégica Integral entre España y China. Este encuentro tiene como objetivo reforzar su cooperación política, económica y cultural. Por ello, la primera parada será Pekín, donde el presidente Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, darán la bienvenida a los monarcas españoles mediante la ceremonia tradicional de recibimiento.
Durante su permanencia, el rey Felipe VI mantendrá reuniones con las principales autoridades chinas, entre ellas el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. Además, los reyes presidirán diversos foros empresariales y eventos culturales tanto en la capital como en Chengdú, con la intención de continuar promoviendo el diálogo y las oportunidades de cooperación entre ambas naciones.

Reencuentro entre Letizia y Peng Liyuan
En el caso de la reina Letizia, este viaje incorpora un componente personal. Será la segunda ocasión en que se reúna con la primera dama china, Peng Liyuan, a quien ya conoció en 2018, durante la visita de Estado de Xi Jinping a España. En aquel evento, ambas compartieron instantes de cercanía en el Teatro Real de Madrid, donde disfrutaron de un breve recital de ópera. Letizia desempeñó entonces el papel de anfitriona ejemplar, mostrando a su invitada uno de los espacios culturales más representativos del país.
Peng Liyuan es una figura altamente reconocida en China. Antes de convertirse en primera dama, contaba con una sólida reputación como soprano especializada en música folclórica. Su voz poderosa y sus interpretaciones de canciones patrióticas y tradicionales la posicionaron como una artista admirada desde la década de los ochenta. Durante años, fue una presencia constante en la Gala de Año Nuevo de la televisión estatal china, donde su elegancia y carisma la hicieron especialmente popular.
Más allá del terreno artístico, Peng ha realizado una labor diplomática y humanitaria notable. Desde 2011 desempeña funciones como Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde donde ha promovido campañas de concienciación sobre enfermedades como el VIH y la tuberculosis. Su dedicación la ha llevado a visitar zonas rurales, apoyar programas educativos y colaborar en actos internacionales junto a las esposas de otros líderes del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Su visibilidad pública supuso una transformación en el rol de la primera dama en China. Tradicionalmente, las esposas de los líderes mantenían un perfil bajo, pero Peng Liyuan logró combinar su trayectoria artística con un rol institucional activo, aportando al régimen una imagen más actual y accesible.

La historia personal del matrimonio Xi-Peng
Xi Jinping y Peng Liyuan se conocieron en la provincia de Fujian y contrajeron matrimonio en 1987, apenas un año después de comenzar su relación. Para el actual presidente chino, esta fue su segunda boda, tras un breve primer matrimonio con Ke Lingling. En el momento de su unión con Peng, ella ya era una cantante reconocida y él un político en desarrollo.
La pareja tiene una hija, Xi Mingze, nacida en 1992. Muy reservada y apartada del foco mediático, la joven estudió Psicología y Literatura Inglesa en la Universidad de Harvard bajo un nombre falso, protegida por el estricto sistema de censura vigente en el régimen.
A lo largo del tiempo, la historia de amor entre Xi y Peng ha sido empleada por el aparato comunicativo del Partido Comunista Chino como un ejemplo de estabilidad y unidad familiar. Incluso el propio presidente ha hecho referencias públicas a su relación, algo inusual en la tradición política del país. “Ya supe que serías mi esposa futura en los primeros 40 minutos que nos conocimos”, llegó a expresar Xi en una entrevista, gesto que humanizó su imagen ante la opinión pública.

