El Partido Popular ha rechazado la propuesta de Junts de impulsar una moción de censura ‘instrumental’ contra Pedro Sánchez, siempre y cuando Alberto Núñez Feijóo no figurase como candidato.
El PP desconfía de las verdaderas intenciones de Carles Puigdemont y estima que Junts no pretende realmente derrocar al Gobierno, sino beneficiarse de la fragilidad de Sánchez para sus propios fines.
Junts busca forzar la convocatoria de elecciones generales y mostrar un castigo político a Sánchez, aunque no desea facilitar la llegada de Feijóo al poder ni ser la clave para un Gobierno PP-Vox.
El PP mantiene que solo respaldaría una moción de censura genuina, no una «instrumental» ni condicionada, y se niega a negociar atajos o pactos con Junts que, a su juicio, vulneren el espíritu democrático.
La dirección del Partido Popular ha rechazado de forma rotunda la oferta planteada por Junts para derribar al Ejecutivo de Pedro Sánchez mediante una moción de censura «instrumental». La formación de Carles Puigdemont impuso como única condición que Alberto Núñez Feijóo no fuera en ningún caso el candidato a la presidencia en esa maniobra política.
Ante dichas condiciones, los populares optaron por evitar cualquier acercamiento con el partido separatista.
Según fuentes cercanas a Junts, la propuesta llegó a Génova a través de intermediarios. Estos canales institucionales y empresariales han sido utilizados en los últimos dos años para comunicaciones políticas significativas entre ambas formaciones.
El diálogo parlamentario entre PP y Junts suele ser habitual en el Congreso de los Diputados. De hecho, es notable la buena relación personal entre Miguel Tellado, secretario general del PP y ex portavoz parlamentario, y Míriam Nogueras, cabeza de Junts en la Cámara Baja.
No obstante, en esta ocasión, los populares evitaron responder directamente por esos canales convencionales.
La postura de Génova es clara y sin ambivalencias. Los mensajes provenientes de la cúpula popular reflejan una profunda desconfianza hacia Junts. Para el PP, Puigdemont persigue otros fines: «No quieren apoyar al Gobierno actual, pero tampoco buscan cambiarlo«.
Para los populares, la interpretación es evidente: Puigdemont prefiere mantener en Moncloa a un presidente «débil y sometido a chantaje».
Desde la dirección popular lanzan un mensaje claro a Junts. «Si quieren desalojar a Sánchez, que llamen Puigdemont y esa misma tarde presentamos una moción de censura, pero una verdadera», explican fuentes oficiales de Génova.
El diagnóstico es contundente: «No nos faltan ni intención ni motivos. Sólo nos falta contar con cuatro votos». Esta afirmación resalta que el PP podría presentar una moción eficaz si tuviese apoyo, pero no está dispuesto a negociar bajo ninguna condición.
«Sin atajos ni engaños»
Fuentes próximas a Feijóo insisten en que el PP mantiene una línea roja infranqueable. «Lo que no haremos es aquello que criticamos«, señalan en alusión directa a Sánchez.
Los populares rechazan negociar con Junts o aceptar «atajos o engaños democráticos». Comparativamente, censuran que el presidente del Gobierno «adquirió la Moncloa a cambio de una amnistía inconstitucional y, sobre todo, inmoral».
La Ejecutiva de Junts se reunió en Perpiñán hace casi dos semanas para debatir esta maniobra. Sin embargo, finalmente descartaron incluirla en los mensajes transmitidos posteriormente por el expresidente catalán.
En la agenda figuraba el nombre de Miquel Roca, histórico líder nacionalista y padre de la Constitución, una figura con influencia en el entorno de Feijóo.
No obstante, la estrategia de Junts sigue otras prioridades, al menos por el momento. La formación separatista no busca cambiar un Gobierno por otro ahora, sino preparar el terreno para forzar unas elecciones generales.
En dichos comicios, Aliança Catalana, la formación ultranacionalista que le disputa votos en las encuestas locales de Cataluña, no participaría a nivel estatal.
Además, Junts quiere mostrar el mayor «castigo político» a Sánchez, por sus «constantes incumplimientos» de los acuerdos y una «burla» derivada de las 19 reuniones celebradas en Suiza con un mediador internacional.
Estos encuentros no han producido avances «de ningún tipo», según la percepción del independentismo.
Jugando desde el inicio
Es importante recordar que apenas dos semanas tras la investidura de Sánchez hace dos años, Puigdemont se acercó a Manfred Weber en un evento público de la revista Politico en Bruselas.
En ese encuentro, propuso acercarse al PP de Feijóo a cambio de que los populares aceptaran la amnistía, una mayor financiación para Cataluña y el llamado «reconocimiento nacional» de la región.
Aunque esa maniobra no produjo efecto en el PP, la situación ha cambiado. Para Junts, Feijóo ya no es un candidato aceptable, al menos en la fase inicial de cualquier acción política.
Fuentes cercanas a Puigdemont explican que el líder del PP «lleva dos años obstaculizando esa posible alianza». Destacan que ha mantenido contactos «con los alemanes para que mantengan su rechazo a la oficialidad del catalán en la UE«.
De cara a unas elecciones generales, Junts prefiere un escenario de confrontación política con un Gobierno español de PP y Vox. Esta configuración política sería más favorable para la movilización que necesita la formación independentista para activar a sus bases.
Por ello, Junts no puede permitir ser la llave que facilite de forma directa la llegada del político gallego al poder.
«No somos iguales»
Los altos cargos del PP recalcan que «sin escrúpulos, como Sánchez, Feijóo ya sería presidente desde 2023«.
El líder popular rechazó las condiciones que un emisario de Puigdemont transmitió a Sirera, líder del PP en Barcelona y enviado de Feijóo para sondear a Junts tras las elecciones del 23-J.
«No pretendemos derribarlo a cualquier precio», insisten fuentes ligadas a Feijóo. «No somos iguales. Nuestra intención es respetar las instituciones y las reglas democráticas».
Una moción «instrumental» no está en los planes del PP por motivos estratégicos adicionales. Exigiría un acuerdo previo tanto con Vox como con los independentistas.
Varios miembros del partido advierten que Junts no solo reclamaría ese candidato alternativo, sino también «otras condiciones inaceptables» que el PP prefiere evitar.
Además, siempre existirá el riesgo de que, tras retirar a su propio líder para «aplicar la letra de la ley traicionando su espíritu», cualquiera de esos socios imposibles pueda romper el pacto en el último momento.
Una operación con riesgo real de convertirse en «un disparo en el pie», directamente, «no es viable».
La postura definitiva del PP es firme en cuanto al futuro político. «España necesita de forma urgente unas elecciones generales por higiene democrática», concluye un alto cargo del partido.
El Gobierno actual está «convertido en una organización criminal», está «tan paralizado y en minoría» que ni siquiera logra «presentar leyes capaces de equilibrar la agenda mediática de sus procesos judiciales por corrupción». Sólo las elecciones representan, para el PP, una salida democrática legítima.
Después de poner en escena la ruptura con el Gobierno, el vicepresidente de Junts, Toni Castellà, fue quien lanzó primero la idea de una moción de censura instrumental, condicionada a que no fuera Feijóo el candidato, con la intención de provocar elecciones generales.
Y en su entrevista del último fin de semana con EL ESPAÑOL, la periodista Pilar Rahola (vinculada a las posiciones de Waterloo) desafió a Feijóo a aceptar el reto: «Sabe que el concepto de ‘moción instrumental’ proviene de una parte. ¡Que se atreva! Que envíe a alguien».

