Medio siglo después de la Marcha Verde: el último soldado español en el Sáhara recuerda su partida y experiencias

Se cumplen cinco décadas desde la Marcha Verde, la masiva movilización civil impulsada por Marruecos hacia el Sáhara que determinó la salida de España de su 53ª provincia. Tres militares que estuvieron presentes rememoran en EL MUNDO los últimos días de la estancia española en esa región.

Jaime Perote posa frente a la fortaleza de Melilla

El coronel Perote aún se emociona al rememorar al sargento que formaba parte de su bandera de la Legión en el Sáhara y que falleció en un atentado durante los últimos meses del protectorado español. Han transcurrido 50 años desde la salida apresurada de España de la colonia, sin demasiadas explicaciones, y el último militar que evacuó El Aaiún, el entonces capitán Perote, lo evoca como si el tiempo hubiera pasado en cuestión de días en lugar de décadas: «Ni en mil vidas olvidaría cómo abandonamos el Sáhara», comenta pensativo a sus 86 años mientras relata anécdotas en un café de la plaza de las Culturas de Melilla, lugar donde reside actualmente.

Este jueves se conmemoran cincuenta años de la Marcha Verde, la movilización masiva de miles de marroquíes que las Fuerzas Armadas de Hasán II usaron como escudo humano para apoderarse de la provincia española. Cinco décadas que concluyeron la semana pasada en Naciones Unidas con la aceptación de la iniciativa de Mohamed VI para un plan de autonomía saharaui bajo administración marroquí.

Perote, miembro de una familia con fuerte tradición militar, en la que varios parientes sirvieron en el Ejército, llegó al Sáhara en 1968 como teniente de la Legión. Allí vivió con su esposa y sus cuatro hijos hasta 1975, cuando España abandonó la provincia.

Este territorio desértico, situado frente a las Islas Canarias, limita al oeste con el Océano Atlántico, al norte con Marruecos; al este y sur con Mauritania y al noreste con Argelia. A partir de finales del siglo XIX, fue una colonia bajo administración española tras el reparto colonial africano. La presencia española se afianzó mediante acuerdos con las tribus locales, en especial con los saharauis pertenecientes a la confederación de los Tekna. Durante décadas, el clima árido del Sáhara y el modo de vida nómada de sus habitantes limitaron los intereses españoles. Sin embargo, la situación cambió drásticamente a mediados del siglo XX, cuando se encontraron grandes yacimientos de fosfatos en Bucraa, uno de los más importantes a nivel mundial. A partir de entonces, el territorio adquirió relevancia estratégica y económica, y España amplió su control administrativo y militar. En 1958, el estatus cambió de protectorado a provincia española, integrándola formalmente en el territorio nacional.

Para saber másImagen de archivo de saharauis en Tinduf.África.

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