La vivienda fusiona arquitectura contemporánea y tradición local

La unión de un padre constructor y su hijo arquitecto ha dado como resultado Casa Libertad, una vivienda sostenible de 80 metros cuadrados situada en un pequeño pueblo rural de Córdoba.
El proyecto, realizado por Estudio Grao, ofrece una reinterpretación de la arquitectura tradicional local desde una perspectiva actual, eficiente y profundamente humana. Diseñada como una casa de retiro para sus progenitores, dispone la vida diaria alrededor de patios y terrazas.
“La vivienda se emplaza a las afueras del pueblo, con un vasto paisaje de olivares al norte y un terreno cuyas dimensiones y orientación no resultan favorables”, señalaron desde el estudio a Arquitectura y Diseño.
Un refugio íntimo que se abre hacia dentro
El diseño responde al propósito de construir una arquitectura “aislada, como una caja monolítica cerrada al exterior, que sin embargo se abre a los patios interiores, espacios donde la vida familiar se posiciona como protagonista”, detallaron desde Estudio Grao.
Distribuida en dos plantas, la vivienda alberga sala de estar, comedor, cocina, dormitorio, baño, dos patios y una terraza. En tan solo 80 m² se apunta a la calidad espacial, la entrada de luz natural y la continuidad fluida entre las distintas estancias.
Una construcción sostenible
La rapidez y eficiencia en el proceso de construcción se logró gracias a la experiencia del padre como maestro de obra y la visión profesional del hijo arquitecto.
“El proyecto buscaba un edificio y un sistema constructivo que, con pocos elementos, pudiera funcionar como un hogar digno para una familia y lograrse mediante un método constructivo rápido y eficiente”, afirmó el estudio.
La vivienda está construida con materiales locales y de bajo impacto ambiental, aplicando además criterios de climatización pasiva que disminuyen la demanda energética: “Esto representa un compromiso firme con el uso de materiales regionales y sistemas pasivos de climatización”, explican los autores.
La casa captura el sol en invierno y se protege en verano mediante persianas móviles de madera; reduce los puentes térmicos, optimiza la ventilación cruzada y utiliza la inercia térmica de los materiales para mantener condiciones confortables durante todo el año.
Interiorismo vernacular con alma contemporánea
En el interior, Casa Libertad combina sencillez, calidez y tradición. Está organizada con materiales autóctonos y de proximidad: muros de ladrillo blanco, pavimento de terrazo gris y techos de bóvedas con vigas de hormigón. “La luz natural entra desde los patios, reflejándose en las superficies blancas y resaltando los tonos rojizos de las piezas cerámicas”, relatan desde Estudio Grao.
La madera aporta un carácter cálido y equilibrado, mientras que el azul intenso en la cocina y el baño, junto al ocre de textiles y cortinas, ofrecen un toque contemporáneo sin romper la esencia artesanal del conjunto.
El salón, comedor y cocina se sitúan bajo bóvedas de rasilla que realzan la altura y luminosidad. “El suelo de terrazo, de Terrazos Andalucía, unifica visualmente el espacio”, destacan desde el estudio. Además, la cocina queda integrada visualmente al resto mediante un tabique revestido con azulejos blancos esmaltados.
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Una relación constante entre interior y exterior
El dormitorio se abre directamente al patio, con carpinterías de aluminio anodizado y mobiliario de madera. “La continuidad visual hacia el patio refuerza la conexión entre interior y exterior. Los muros blancos y el pavimento de terrazo aumentan la luminosidad natural”, explican los responsables.
La planta superior recibe luz a través de ventanales corridos bajo las bóvedas, donde un pavimento hidráulico aporta ritmo y color. La terraza, diseñada como un espacio para la contemplación, cuenta con solados de cerámica roja y jardineras lineales para integrar vegetación. Según el arquitecto, es “un homenaje a la construcción conjunta: padre e hijo, mano a mano”.

