El futbolista danés arribó al Real Madrid en 2005 y disputó 49 encuentros, donde dejó patente su carácter en el terreno de juego
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Thomas Gravesen aterrizó en el Real Madrid durante el invierno de 2005 procedente del Everton. En su paso por el club disputó 49 partidos y, a pesar de alternar entre titularidades y suplencias, su estilo de juego aguerrido y sus vivencias permanecen grabadas en la memoria de la afición madridista.
La fuerza y el carisma que mostró sobre el césped le permitieron incluso crear un regate durante un duelo frente al Sevilla, jugándose la rodilla, que fue bautizado como “La Gravesinha”.
Estos instantes excepcionales del danés han sido remarcados recientemente por su excompañero Francisco Pavón. En una entrevista en ‘La Dazoneta’, programa de la plataforma DAZN, el español narró cómo era convivir día tras día junto a Gravesen.
Un tipo de gran dureza
Durante su etapa en España, Gravesen adquirió rápidamente la fama de jugador “duro” debido a su estilo de juego físico y agresivo, típico en Inglaterra, que le llevaba a cometer numerosas faltas. Esta forma de jugar provocó ciertas críticas por parte de los espectadores en el Bernabéu y dio lugar a recopilaciones de sus acciones en vídeos de programas deportivos.
En cuanto a su actitud en el campo, Paco Pavón asegura que su dureza no solo se manifestaba en los partidos, sino también en los entrenamientos. Es conocida una historia en la que tuvo un pique con Ronaldo Nazario durante un entrenamiento que terminó con Gravesen zarandeándolo, tirándolo al suelo y provocándole, con un cabezazo, la rotura de un diente. Pero no solo se mostraba así con las grandes estrellas, sino también con los jóvenes del Castilla.
El futbolista del Real Madrid convirtió una jugada en una seña de identidad denominada Gravesinha
“Era muy divertido. Tenía un carácter muy simpático y bastante rudo. Jugaba con los del Castilla, los perseguía, y ellos se burlaban… Recuerdo que en Las Rozas Rubén de la Red o Roberto Soldado, que estaban en el Castilla, le decían Shrek y lo vacilaban, y él les perseguía”, subraya Pavón.
Aquella plantilla del filial madridista estaba llena de talento, con jugadores que después desarrollaron largas carreras en la élite como Roberto Soldado o campeones de Europa con España como Rubén de la Red. “Ellos creían que con solo correr un poco se cansaría, pero los perseguía durante un par de minutos, los tiraba al suelo, les fastidiaba bastante y era todo un personaje”, agregó Paco Pavón.
Millonario en Las Vegas
Más allá de su estilo agresivo, Gravesen destacó por su amabilidad y buen humor fuera del terreno de juego. Tras una última etapa en el fútbol británico se retiró y se trasladó a Estados Unidos, donde logró obtener más de 110 millones de dólares como inversor. Estos ingresos le facilitaron residir en Las Vegas.
“Era una persona muy simpática y un buen tipo. Es cierto que, posteriormente, su éxito en Las Vegas fue notable; durante sus vacaciones siempre iba allí. Conocía todos los rincones”, recuerda Pavón. No obstante, en la ciudad estadounidense también enfrentó un problema serio, ya que, según diversos medios, perdió más de 60 millones de dólares en torneos profesionales de póker.

Con el paso del tiempo, logró distanciarse de ese ambiente y decidió regresar a lo que realmente le apasionaba, el fútbol. Gravesen se convirtió en comentarista y analista de encuentros para diferentes cadenas televisivas en Dinamarca, país al que retornó tras su estancia de ocho años en Las Vegas. A comienzos de 2025, su nombre resurgió cuando Ronaldo, en tono de broma, afirmó que era el “peor jugador con el que había compartido cancha”.
Aunque Gravesen no alcanzó el éxito deportivo esperado en España, quedará en la memoria de los seguidores del fútbol por su carácter divertido y sus anécdotas que continúan enriqueciendo su leyenda.
