La dirección considera más probable esta opción que iniciar negociaciones para incorporarse a una candidatura ya establecida.

Movimiento Sumar, el partido dirigido por Yolanda Díaz, opta por no participar en las elecciones de Extremadura del próximo 21 de diciembre, integrándose en cambio en la candidatura conjunta de Podemos e IU, denominada Unidas por Extremadura. Esta decisión busca evitar un conflicto con los morados y responde a su actual ausencia de una estructura territorial significativa en la comunidad autónoma.
La dirección de Movimiento Sumar prefiere no intentar formar parte de Unidas por Extremadura, sino respaldar desde fuera dicha coalición y colaborar durante la campaña, facilitando la presencia de la vicepresidenta segunda y otros ministros del socio minoritario del Gobierno en los actos organizados.
Esta decisión todavía debe aprobarse formalmente en los órganos internos de Movimiento Sumar. Hasta el momento, los líderes no se han reunido ni ha habido un debate formal, aunque sí intercambios de opiniones en los que predomina esta postura.
Fuentes del equipo directivo de Movimiento Sumar consideran muy probable seleccionar la opción de apoyo externo, más que iniciar negociaciones para incorporarse a una coalición que lleva dos legislaturas funcionando, está consolidada y cuenta con la aprobación de los votantes en las autonómicas de 2019 y 2023. Además, esta opción reduce el riesgo de generar fricciones con Podemos.
En los comicios autonómicos anteriores, la lista de la izquierda alternativa en Extremadura resistió en medio de una derrota generalizada, manteniendo sus cuatro diputados, siendo así el mejor resultado dentro de ese espacio político. Obtuvo un 6% de los votos y reforzó el liderazgo de su cabeza de lista.
Por esta razón, Movimiento Sumar evita generar tensiones. No pretende influir en ninguna lista ni forzar su inclusión. Es evidente que un veto de la dirección nacional de Podemos hacia Sumar provocaría un conflicto de gran impacto para la estabilidad de la candidatura, a apenas mes y medio de las elecciones. Esto originaría una crisis entre Ione Belarra y la coordinadora extremeña de Podemos y candidata de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, lo que socavaría la credibilidad de la cabeza de lista, tanto si se acepta a Movimiento Sumar como si se bloquea su entrada.
Movimiento Sumar no cuenta con ninguna estructura en Extremadura, por lo que retroceder no supondría un problema. El partido de Díaz está trabajando para establecer direcciones autonómicas en todas las comunidades, excepto Cataluña, pero ese proceso aún no se ha materializado aquí. A diferencia de otros territorios, no ha celebrado una asamblea constituyente ni dispone de líder o portavoz oficial. Los militantes existentes están activos por su vinculación al proyecto nacional.
Brindar apoyo externo a Unidas por Extremadura permitiría a Díaz participar en la campaña electoral y evitar la ausencia en el primer acto del ciclo electoral en España. Desde la dirección de Movimiento Sumar se promueve su inclusión en la campaña, con total normalidad y al servicio de lo que los estrategas de la candidatura consideren oportuno, para facilitar que De Miguel logre el mejor resultado posible.
El 21 de mayo de 2023, Díaz y De Miguel ya hicieron campaña juntas en Mérida; sin embargo, el contexto actual es mucho más tenso que entonces, cuando ya existía una guerra fría entre Podemos y Díaz. La situación ha empeorado; el partido morado mantiene una postura firme contra la vicepresidenta segunda, rechazando compartir espacios y, por supuesto, candidaturas. Busca enfrentar y desmontar lo que considera «una izquierda domesticada» y sometida al PSOE.
Es difícil anticipar cómo Díaz podría colaborar en la campaña de Unidas por Extremadura o si esa intención finalmente se traducirá en presencia en actos o paseos electorales. Lo cierto es que, de concretarse, resultaría llamativo verla compartir escenario con alguna representante y dirigente de Podemos.
No obstante, la incomodidad ante esa imagen recaería más sobre la cúpula morada que en la vicepresidenta, quien ha expresado su deseo de reconciliación desde marzo. Esto evidenciaría la dificultad de Belarra para justificar la unidad de la izquierda en Extremadura y, al mismo tiempo, la falta de acuerdo en regiones como Andalucía o Castilla y León, donde actualmente se trabaja con candidaturas separadas, con IU y Sumar por un lado y Podemos por otro.

