PSOE muestra preocupación por el inicio de la nueva etapa de Junts tras la ruptura: «Será un desafío»

Incluso en los momentos más difíciles, siempre existieron canales de comunicación entre ambas partes. Ahora, después de la ruptura con Puigdemont y con Cerdán en prisión, los socialistas deben redefinir su posición.

Los ministros Félix Bolaños, Pilar Alegría y Diana Morant.

En La Moncloa, a pesar de intentar transmitir «tranquilidad», la impresión es que avanzan a ciegas. Al menos, por ahora. Carles Puigdemont les ha cubierto los ojos y no saben si chocarán contra algo o lograrán andar sin tropiezos. La gobernanza convertida en un juego de la gallinita ciega. En Moncloa y Ferraz persiste la incertidumbre sobre cómo Junts ejecutará la ruptura, dado que hasta ahora, incluso en las peores circunstancias, mantenían vías de diálogo y encuentros en Bruselas. Además, la ausencia de Santos Cerdán, el principal interlocutor que se encuentra encarcelado por la trama Koldo, complica la situación. «Habrá que observarlo, avanzar con cautela», señalan desde fuentes gubernamentales.

Cerdán era el vínculo directo con Junts, especialmente con Jordi Turull, secretario general de Junts. Sin embargo, también existía comunicación con Carles Puigdemont en Suiza, donde el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero desempeñó un papel relevante; además, a nivel parlamentario, se mantenían contactos entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y la portavoz parlamentaria independentista, Miriam Nogueras.

Las fuentes socialistas consultadas no están seguras de «si se iniciará una nueva etapa» ni cómo podría ser. A pesar de que en el Gobierno se sostiene que la ruptura «no altera nada», dado que Junts no era un «socio de gobierno convencional» y se continuará «trabajando en cada votación», la falta de claridad sobre lo que enfrentan genera inquietud y ansiedad entre los socialistas. «Ahora hay que proceder con calma. No será sencillo», reconocen las fuentes consultadas.

Puigdemont proclamó formalmente el paso de Junts a la «oposición», aunque los independentistas han desempeñado ese papel desde hace tiempo y lo reivindicaban cada vez que se les cuestionaba. «¿Cuándo hubo una mayoría para la investidura, si desde el principio tuvimos que esforzarnos y ellos declaraban no ser socios nuestros?», reflexionan en voz alta miembros del Ejecutivo. «El Gobierno no podrá gobernar», sentenció el prófugo de la Justicia, añadiendo sobre negociaciones con los socialistas: «Si beneficia a Cataluña, hablaremos; si no, hasta luego».

«Es necesario evaluar el escenario. Siempre han existido canales de comunicación. Lo primero es comprobar si estamos en una fase nueva o no», consideran fuentes socialistas. Mientras tanto, este miércoles, el Congreso aprobó una proposición de ley del PSOE que eleva de 200 a 500 euros la sanción por detenerse o estacionar en plazas reservadas para personas con discapacidad. Junts decidió abstenerse. La iniciativa salió adelante.

Frente a un panorama incierto y que se irá aclarando con el tiempo, La Moncloa se compromete a seguir adelante, aunque sea a ciegas: «Vamos a llegar al 2027». El Gobierno intenta ofrecer una nota de normalidad ante el hecho de que uno de los partidos fundamentales para la gobernabilidad de España haya optado por romper toda relación. Quieren continuar avanzando en medio del fuerte viento que los azota. Sin embargo, las cifras son contundentes: sin los votos de los independentistas catalanes no será posible aprobar nada en el Congreso, y la esperanza de conseguir los Presupuestos se desvanece casi por completo. «No subestimen la capacidad de diálogo y persuasión de este Gobierno», afirmó Pilar Alegría, portavoz del Ejecutivo, tras la reunión del Consejo de Ministros.

En un contexto que resalta la fragilidad y debilidad parlamentaria de la coalición de Gobierno, que ni siquiera puede fijar fecha para presentar unos Presupuestos que insiste en impulsar a pesar del fracaso asegurado, se intenta proyectar una imagen de estabilidad y seguridad cuando predomina la incertidumbre. «Este Congreso nació complejo y fragmentado», señaló Félix Bolaños, ministro de la Presidencia y Justicia. «Hemos ganado el 88% de las votaciones y aprobado 45 leyes en esta legislatura. Compárese con los parlamentos autonómicos», afirmó, en el intento de mostrar que la nave sigue a flote a pesar de las dificultades que enfrenta.

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