La Guardia Civil junto con la Guardia Nacional Republicana capturaron a dos narcotraficantes españoles en Portugal luego de que un militar portugués falleciera durante una persecución en el río Guadiana.
Los arrestados, originarios de Huelva y con antecedentes relacionados con tráfico de drogas, fueron detenidos con una suma considerable de dinero y entregados a la Policía Judicial portuguesa para ser interrogados.
La narcolancha utilizada por los sospechosos fue hallada en llamas a cuatro kilómetros del lugar del incidente, y actualmente se realizan búsquedas coordinadas con varias autoridades.
Esta misma mañana, la Guardia Civil y la Guardia Nacional Republicana (GNR) llevaron a cabo la detención en Portugal de dos narcotraficantes españoles acusados de causar la muerte de un militar portugués mediante su narcolancha, en hechos ocurridos esta semana durante una persecución en el río Guadiana, que también dejó a otros dos soldados heridos.
Según informaciones facilitadas a EL ESPAÑOL por fuentes relacionadas con la investigación, los detenidos son dos mayores de edad, españoles y procedentes de dicha provincia andaluza.
De acuerdo con la GNR portuguesa, los investigadores de ambos países llevaban varios días intentando localizar a los responsables del reciente suceso trágico, cuya naturaleza es comparable a la tragedia ocurrida con los guardias civiles asesinados en Barbate, evento que ha colocado al narcotráfico en la costa andaluza bajo un exhaustivo escrutinio.
Ambos arrestados cuentan con antecedentes por tráfico de drogas. Fuentes consultadas indican que fueron interceptados portando «una gran cantidad de dinero». Ya han sido puestos a disposición de la Policía Judicial (PJ) portuguesa para su interrogatorio.
Este arresto se deriva del episodio que tuvo lugar la noche del lunes, en el que un militar de la GNR falleció y otros tres resultaron con heridas leves tras que su patrulla fuera embestida por una lancha rápida sospechosa de narcotráfico, acontecimiento que ocurrió en el Guadiana, a la altura de Alcoutim, frontera con Huelva y cercana a la localidad española de Sanlúcar de Guadiana.
La patrulla se desplazó a esa área tras recibir la GNR a las 23:15 hora local (GMT igual) del lunes una alerta sobre la presencia de una lancha rápida en el río; sin embargo, al localizarla e intentar abordarla, la embarcación sospechosa embistió la patrulla.
Los militares respondieron a una alerta sobre una embarcación de alta velocidad situada a la altura de Alcoutim, en la frontera con Huelva, con el fin de identificarla y abordarla, pero durante la persecución, la patrullera de los gendarmes fue embestida por los presuntos narcotraficantes.
De acuerdo con el canal SIC Noticias, la narcolancha fue hallada en llamas aproximadamente a cuatro kilómetros río arriba del sitio del incidente. «Ahora mismo se efectúan búsquedas con el respaldo de la Guardia Civil, además de la Policía Marítima y la Autoridad Nacional de Emergencias y Protección Civil de Portugal,» explicó a Efe el teniente coronel Carlos Canatário.
Huelva, la gran provincia del narco
Aunque eclipsada públicamente por las frecuentes operaciones antidroga en Cádiz, Huelva ha quedado en un segundo plano en la lucha contra el narcotráfico a nivel mediático. No obstante, fuentes implicadas en la persecución de mafias en Andalucía alertan que la situación en Huelva es similar a la vivida en Cádiz.
«Desde 2020, todo lo que ocurre aquí se encuentra al mismo nivel, o incluso frecuentemente por encima de lo que sucede en Cádiz. Durante el último año y medio, la actividad se ha intensificado significativamente», relatan mandos de la Guardia Civil a EL ESPAÑOL.
Las organizaciones criminales en la región no se dedican únicamente al tráfico de drogas, sino que también están involucradas en el contrabando de combustible y en el tráfico de personas, extendiendo así sus intereses en diversas áreas del crimen organizado.
En este contexto, el aumento de la violencia ha derivado en que algunas zonas costeras de Huelva se transformen en verdaderos focos de tensión, donde las comunidades rurales ya no solo enfrentan la presencia constante de las narcolanchas, sino también el creciente sentimiento de inseguridad que genera la actividad criminal. Esta situación ha sido destacada en la memoria anual de la Fiscalía Antidroga.
Aquellos pueblos costeros, antes considerados tranquilos, ahora conviven con la amenaza continua de las bandas narcotraficantes, lo que ha alterado notablemente su forma de vida. Paralelamente, el río Guadiana, escenario del asesinato del agente portugués mediante una lancha rápida, ha terminado el último año como una arteria principal para el tráfico de drogas.

