Efectos de la reforma laboral y educativa, políticas para desvalorizar el trabajo lesivas a los jóvenes y estudiantes.
Después de las masacres de 1968 y 1971 la ideología de la clase dominante procuró sembrar entre los estudiantes de las carreras técnicas la pasividad, cooptando y transformando en porriles a instrumentos como la FNET, de pasado combativo.
Trataron de impedir la activa participación de los politécnicos en la lucha estudiantil y popular, demostrada en la huelga del internado del IPN de 1956, y en la desbordante entrega en los movimientos de 1968 y de 1971. Se sembró la asepsia desideologizante buscando desarraigar el compromiso del estudiante, aislarlo de la lucha social, con la vulgar e ilusa concepción de la superación personal.
