Mentir y luego dar la puñalada al pueblo
Un Presidente, que dice que manda obedeciendo al pueblo, no puede, por principio, mentir al pueblo, tal como ha sucedido en Bolivia en estos días. El gobierno, a mediados de diciembre saco una propaganda en los medios masivos de comunicación, dando indicios de que una parte de los hidrocarburos salía en forma de contrabando a los países vecinos. La reacción natural de la prensa fue indagar entre los círculos oficiales, la posibilidad de que el gobierno dicte un gasolinazo. La respuesta fue unánime: no. Luego, se lanzó la medida.
