Además de las delegaciones comunistas, el lanzamiento del Congreso Marcha Patriótica estuvo cobijado por organizaciones sindicales (centrales de trabajadores que están afiliadas a la FSM), campesinas (tales como el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil, MST), indígenas (varias procedentes de Ecuador y Bolivia), estudiantiles, organizaciones populares, etc. Finalmente, todas estas organizaciones junto con las delegaciones comunistas, tuvimos un espacio durante el Congreso para pronunciar una opinión/saludo al Movimiento Marcha Patriótica, nuestro partido entre otras cosas señaló que: “Sumamos nuestra voz a todos aquellos que reclaman el reconocimiento del status de fuerzas beligerantes para la insurgencia colombiana, como camino para construir la paz que se anhela, una paz con justicia y no la paz de los sepulcros.”
Durante todo el Congreso se podía percibir el gran entusiasmo con lo que la gente recibía dicho acontecimiento, el cual, no ocupó las primeras planas de los diarios reaccionarios y amarillistas manejados por las familias coludidas con la cúpula del gobierno colombiano. La marcha se afirmó por los distintas personas que conforman el Consejo Patriótico, es el movimiento político y social que viene
marchando desde los distintas regiones de la patria colombiana (de la costa Pacífico y Caribe, del cauca, de la Amazonía, etc.), articulando bajo el principio de la unidad, a distintos procesos sociales y populares tales como: El Polo Democrático Alternativo, partidos políticos de izquierda, entre los que destaca el Partido Comunista Colombiano (PCC), La Minga Social e Indígena, la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (COMOSOC) y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), este último proceso unitario del movimiento estudiantil colombiano es una fuerza que empuja hacia adelante y proporciona ánimo a los demás procesos que se están encontrando en Marcha Patriótica.
Lo que he mencionado hasta este momento representa sólo una parte del enérgico y dinámico movimiento que comenzó a dar pasos de gigante los pasados días 21, 22 y 23 de abril; esto lo afirmo, después de haber tenido la oportunidad de participar en una magna movilización que abarrotó la plaza “Simón Bolívar” y calles y avenidas aledañas a dicha plaza, contando así con un aproximado de 80 000 personas, mismas que fueron referidas en las últimas páginas del periódico “El Tiempo” como una marcha de “unos miles”.
Para ir finalizando este artículo, es importante no perder de vista la perspectiva que tiene el Movimiento Marcha Patriótica, el cual desde la construcción y lanzamiento de la convocatoria hasta la actual conformación del Consejo Patriótico Nacional y la Declaración Política de este movimiento social y político, se puede percibir el temple ideológico y político que caracteriza este acontecimiento. Para poner ejemplos, en primer lugar Marcha Patriótica reivindica y pone manos a la obra en el ejercicio de la política, entendiéndola como la discusión constante entre la gente del común para que ésta resuelva sus problemas con la participación directa de todas y todos. En segundo lugar, se deja claro que Marcha Patriótica está en plena disposición de involucrarse como movimiento social y político para la solución política al conflicto social y armado que embarga a Colombia, rechazando así que dicho conflicto quede en manos exclusivamente del Presidente de la República, sino que también es imprescindible la participación de los desplazados que la misma guerra ha producido, pues estas personas tiene voz y rostro y deben ser escuchados.
Por último Marcha Patriótica reconoce que es importante la retroalimentación de las distintas opiniones dentro del movimiento, no obstante vislumbra ya la necesidad de un cambio radical de la sociedad colombiana, cito aquí un párrafo de la Declaración Política: “En Marcha Patriótica manifestamos la decisión política de luchar por un nuevo modelo económico, de Estado y de sociedad, que posibilite la transformación estructural del modo de vida y de producción, permita garantizar y materializar los derechos humanos integrales, dignificar y humanizar el trabajo, reparar integralmente a las víctimas de la violencia y terror estatal y paramilitar, organizar democráticamente el territorio, realizar reformas agraria y urbana integrales, emprender las correspondientes transformaciones socioculturales, dignificar el arte y la cultura, luchar por un nuevo orden internacional basado en
los principios de la soberanía, la no intervención, la autodeterminación y el internacionalismo de los pueblos, y contribuir a la integración de Nuestra América. Todo ello, en dirección a la construcción de un proyecto alternativo que supere la prevaleciente organización capitalista de la sociedad.”
