El balance político, económico y social del gobierno frenteamplista ha confirmado el continuismo con un neoliberalismo a la zurda, o sea, relaciones carnales con los organismos financieros internacionales, firma de cartas de intención, pago religioso y adelanto del pago de la deuda externa, tratados de protección de inversiones, tratados de libre comercio, privatizaciones del patrimonio y servicios estatales, instalación de zonas francas, reforma del estado, reforma impositiva, reforma de la salud, extranjerización de la tierra, proliferación de latifundios sojeros y madereros y las aristas punzantes de explotación sobre los sectores populares que genera el neoliberalismo (salarios mínimos y jubilaciones miserables, la emigración económica de decenas de miles por año, el 40% de los trabajadores en negro, el 70% de los trabajadores que no pagan IRPF por niveles salariales inferiores a 11 mil pesos cuando la canasta familiar trepa a los 35 mil pesos, las jubilaciones actuales que llegan al 50% de lo ganado en actividad, la carestía de los elementos de la canasta familiar, etc.) los ha limado con el clientelismo de la limosna oficial del Panes, los aumentos a las asignaciones, los consejos de salarios con techos de recuperación y una reforma integrada de salud con el mutualismo en crisis, donde se protegen los laboratorios y empresas médicas.
