El deseo de vivir y jubilarse con dignidad
Las movilizaciones de las y los trabajadores por la jubilación con dignidad, han demostrado a todas luces, el carácter Anti Obrero del actual gobierno. ¿Cómo puede pretenderse construir el socialismo en este país con un gobierno enemigo del trabajo? Y si uno es enemigo del trabajo, entonces es aliado del capital. Lastimosamente, mientras vivíamos en una sociedad capitalista, la antípoda entre capital y trabajo, es la contradicción fundamental, de la que nadie puede escaparse. Aquí hay una imbricación entre clase y nación, ya que no hay pueblo indígena, originario, campesino, colonizador, afro, etc., que no viva de su trabajo, que no trabaje.
Evo Morales no vive bajo una relación obrero-patronal, por ello, no genera plusvalor. El sueldo como Presidente que el gana es un ahorro neto, porque no paga su vivienda, ni su alimentación y mucho menos del transporte que utiliza. Evo puede dejar de hacer sus actividades y no afecta al aparato productivo del país, por tanto es irrelevante si se levanta a las 5 de la mañana, ya que no tiene que “marcar tarjeta” como se dice comúnmente, no tiene un patrón que le obligue a cumplir con sus tareas.
Este 2013, mientras que para los trabajadores el aumento salarial -que sólo repone el poder adquisitivo- fue del 8%, Evo se incrementa en un 20% su sueldo y los senadores plurinacionales lo hicieron en un 16%. Que gran injusticia.
Para la gran masa de trabajadores que no tiene posibilidad de jubilarse (campesinos, indígenas, originarios, artesanos, gremialistas, transportistas y cuentapropistas) el Estado Plurinacional ha continuado la política del Gony de darles un “bono de vejez”, que ahora se llama “Bono Dignidad”, consistente en un remuneración de 250 bs. al mes, es decir, una renta equivalente a 35 dólares mensuales. Muchos de estos trabajadores generan plusvalor, otros y otras (la gran mayoría) aportan a esta generación del mismo. En la lógica del gobierno, no hay posibilidades de formalizar a estos sectores y que después que trabajan toda su vida tengan una renta digna para una vejez digna.
Si al gobierno, alguna vez pensará en beneficiar al trabajo, más allá de reponer el poder adquisitivo de los salarios, pensaría en dar un verdadero incremento para los generadores de la riqueza social. Y en el problema de las rentas de vejez, el gobierno ampliaría los trabajos productivos y formales en el país, eliminando a los mismos consultores que el estado contrata al por mayor. También, establecería un aporte de parte del Estado con lo cual, las rentas serían mejores.
La idea del “fondo solidario” para las rentas de vejez, en base al aporte de los trabajadores y el aporte patronal, fue y es una medida de excepción, para un país con pocos trabajadores activos y muchos jubilados pasivos. Si el gobierno hubiera activado el aparato productivo, creado nuevas fuentes de empleo formales, hubiera incrementado verdaderamente los salarios de los trabajadores, entonces tendría un sistema de pensiones mínimamente sustentable. Eso sería pensar y actuar por los derroteros del trabajo y en contra del capital.
La lucha por una renta de vejez digna ha tocado la esencia de las relaciones entre el capital y el trabajo en Bolivia, por ello, las últimas movilizaciones de los y las trabajadoras (del 6 al 20 de mayo) se constituyen en una INSURGENCIA DEL TRABAJO y que ha sufrido una violenta reacción del gobierno, sea a través de la represión a los movilizados, los insultos y ataques a los mineros de Huanuni, las maniobras para desmovilizar a los trabajadores en las calles y los caminos.
Pero todo este problema no ha sido resuelto. Las negociaciones no terminaron y el conflicto ha quedado pospuesto, por ello, convocamos a preparar las futuras luchas, con mejores estrategias y con una dirección más clara y coherente.
No vamos a ceder en este empeño, por ello, ratificamos las palabras de una mujer trabajadora movilizada en las calles: ¡esta lucha es un deseo de vivir y jubilarse con dignidad!
