EEUU: Internet
26-02-2001
Se calcula que los motores de búsqueda tradicionales acceden a sólo el 1% de los contenidos de la Web · Están ganando gran popularidad los buscadores que rastrean información en áreas específicas
Hace unas semanas los diarios y revistas online abundaban en noticias sobre Linda Chavez, la primera opción del presidente Bush para el cargo de Secretaria de Trabajo. Pero usando los buscadores de Internet más populares, usted nunca la habría encontrado.
En lugar de ofrecer noticias sobre el escándalo en que Chavez se vio envuelta (entre 1991 y 1993 tuvo como empleada doméstica a una inmigrante ilegal), la búsqueda de «chavez» en el sitio Google.com daba resultados relacionados con César Chavez, dirigente sindical norteamericano y defensor de los derechos de los trabajadores rurales.
Lycos.com enviaba a sitios con información sobre Eric Chavez, un beisbolista de Oakland. Altavista.com remitía a viejas columnas de la Sra. Chavez para una revista online, pero ninguno de los links hacía referencia al hecho que fue noticia de primera plana.
Esto ilustra un viejo problema que ya resulta evidente para cualquiera que busque noticias online: los buscadores pueden llegar a ser muy incompletos, en parte porque se basan en índices de sitios web compilados semanas antes. Y no es sólo el material de último momento lo que parece quedar fuera de su alcance. A menudo se obvian también las páginas que están muy en el interior de los sitios web, los archivos multimedia, bibliografías, información de bases de datos y archivos PDF (el formato usado para capturar un documento impreso y reproducirlo en su apariencia original).
Nuevos métodos
De hecho, los buscadores tradicionales tienen acceso sólo a una fracción del 1% de lo que existe en la Web. Hay unos 500.000 millones de materiales a los que esos buscadores no tienen acceso, según BrightPlanet.com, una empresa que trató de identificarlos y que llama a esto «la Web profunda», una frontera online que, según estima la compañía, podría ser 500 veces mayor que la superficie de la Web que los buscadores tratan de cubrir.
Para poder sumergirse en las profundidades de la Web, surgió un nuevo tipo de buscador que tiene otra manera de rastrear páginas web. Estos buscadores se dedican a bucear en áreas específicas: sitios médicos, documentos legales, humor.
¿Busca información financiera? Pruebe con FinancialFind.com. ¿Busca diseños de estructuras moleculares o humor científico? Biolinks.com le puede ser útil.
«En vez de tomar todo lo que hay en la Web y luego tratar de organizar esa masa gigantesca, estos buscadores instrumentaron un filtro», dice Danny Sullivan, de SearchEngineWatch.com. «Pueden optar por tomar cuarenta sitios vinculados con el tema en cuestión», señala. «Esto evita los resultados de búsqueda irrelevantes que son tan comunes».
Algunos buscadores van todavía más allá. Despachan sofisticados «softwares robots» que no sólo saben qué páginas buscar, sino también qué información de esas páginas es de utilidad. De cualquiera de las dos maneras, la teoría es la misma: cuanto más chico sea el pajar, mayores posibilidades habrá de encontrar la aguja.
MySimon, un servicio que selecciona información y precios de productos en 2.500 sitios de compras, es uno de los más populares. En diciembre atrajo 5 millones de visitantes. FindLaw.com, un buscador y guía de información legal en la Web, tiene 900.000 visitantes por mes.
Moreover.com inició sus actividades en 1999 con un buscador que reúne información de 1.800 fuentes de noticias online. Unas 340.000 personas por mes visitan las páginas de Moreover.com, una compañía que ofrece el buscador gratis como estímulo para las empresas interesadas en comprar su software de búsqueda.
Al igual que la mayor parte de los buscadores especializados, Moreover encuentra noticias porque sus «robots» están pensados para buscar sólo páginas específicas dentro de un sector de la Web. Son como perros de caza a los que se les da la pista de un olor y se les enseña a no tener ninguna otra cosa en cuenta.
Mientras tanto, los buscadores generales también decidieron ofrecer campos de análisis más reducidos. (Ver Las nuevas…). Tal vez lo más difícil sea cambiar la conducta de la gente. No es fácil modificar el hecho de que la mayoría de los usuarios de Internet se inclinen por escribir una sola palabra en el buscador general y apuesten a que todo va a salir bien.
Traducción de Cecilia Beltramo.
Fuente: The N. Y. Times – Clarín
LISA GUERNSEY
