Nueva Radio Intercontinental

por Gazir Sued

«La mejor manera de decir, es hacer.»

José Martí

Ya hay quienes presagian la derrota de esta lucha y como aves de mal

agüero sobrevuelan los ánimos de resitencia, perturbando las voluntades que

la mueven y hostigando las conciencias que la sostienen. Dicen en las

calles que la gente se nos está rajando: buche y pluma na más -como dice la

canción-. Y es que tras el forzado desalojo de la zona restringida por la

marina de guerra norteamericana, la presencia en la Isla Nena se ha

reducido significativamente, y eso afecta la moral del pueblo entero, su

ánimo y su voluntad. Se ha retirado de esta lucha mucha gente, es verdad.

Algunos dicen que para activarse en otros espacios, otros que para

reflexionar sobre lo acontecido y lo que podría pasar, otros se van a

insistirle compasión y amparo a Dios y otros dejan correr a la suerte lo

que decidan las estrellas, o lo que es lo mismo, la contienda electoral:

para idear actividades de apoyo y solidaridad con la causa -dicen unos-,

para delinear una estrategia política más efectiva -dicen otros-. Tal

vez…

Por lo general -nos dicen- la desobediencia civil no es lo único que se

puede hacer: podemos hacer marchas, piquetes, enviar cartas al presidente y

a los congresistas, conciertos y vigilias, rezar o cantar protesta, pintar

las calles o tirar pancartas, entre tantas otras cosas. A fin de cuentas,

todo tienen cabida en esta lucha; todo se vale (si se hace en paz -nos

recuerdan-). Bien. Pero más de un año va desde que se inició esta fase de

la lucha. Sesenta le precedieron. Y harto es sabido que tras el discurso de

la estrategia política se acomodan muchos; que tras el reclamo de

flexibilidad y paciencia se cuela la cobardía; que tras la exigencia de

civilidad y prudencia se hace espacio la hipocresía…

Poco o nada nos queda por decir; demasiado nos falta por hacer. El momento

histórico exige darle cuerpo y alma a las retóricas del valor y del

sacrificio; su razón exige imaginación, creatividad, voluntad, en fin,

terquedades y locuras -como las de Tito Kayak y Amigos del Mar-. ¿Cómo

mantener viva la lucha?

Manteniendo viva la resistencia. A quien no tenga el valor de sacrificarse

-como decía Martí- digámosle que tenga la vergüenza de quedarse callado

frente a quienes sí se sacrifican. Y -como dijo un amigo- a quienes no

puedan ser solidarios con la causa de la Isla Nena -digámosle !Coño! …no

sean traidores a ella…

Por lo demás, procuremos hablar menos de razones y causas, de evidencias,

de principios y fundamentos, para dar paso a la palabra inquebrantable de

nuestros actos…

Entremos y salgamos cuando querramos, que sin versos mayores tambien se

hace poesía, que sin canciones escritas se escuchen las más hermosas

melodías… de libertad.

Y es que ya he visto a muchos retirarse, sí. Pero también he visto a mucha

gente decidida a seguir resistiendo y luchando: entre ellas he visto a una

anciana cargando en su piel todas las edades que le es posible soportar y

enfrentar su bastón contra la verja de la milicia; y he visto a unos tantos

que se han dejado arrestar, que han desafiado con valor e integridad moral

la abusiva autoridad militar y lo han vuelto a hacer y siguen dispuestos a

hacerlo cien veces más; y he visto a doña María, con el corazón en la

garganta, decirle a su hijo resiste y no te dejes agarrar y, si no puedes

evitarlo, no rajes nunca tu dignidad.

Yo he visto a niños y niñas muy pequeños cantar que se vaya la marina, la

marina que se vaya; y a señores desconocidos y muy mayores apretar mi mano

y la de mis compañeros y abrazarnos con toda la ternura de un guerrero

viejo, siempre dispuesto a entregarse a la lucha también cien veces más; y

he visto madres muy jóvenes llevar a cuestas sus hijos y salirle al paso a

la fuerza militar; y he visto gente trabajadora de todo y cada cosa que ha

arriegado o hasta perdido sus empleos por estar donde entendían que debían

estar, y a estudiantes abandonar sus estudios porque la urgencia del tiempo

y sus historias dictaban que les tocaba la hora de luchar; yo he visto

hombres fuertes del mar sudar de rabia y callar y murmurar en silencio:

volvemos a entrar; yo los he visto hacerlo; yo he visto a mis familiares y

amigos preocuparse y vacilar, pero siempre atentos a dar la mano firme e

incondicional; y he visto entre ell@s a mis compañeros de riesgos

entregarse de lleno y por entero a la causa viequense y enfrentar con

pasión a ese gran poder imperial y sonreir al miedo y decidirse a no rajar

la resistencia y a continuar… yo he visto a soldados bajar de vergüenza

las cabezas y a policías confesar solidaridad. Yo he visto a un amigo

adolorido y enfermo y sin más que su voluntad guerrera estar dispuesto a

cabalgar la madrugada y la mañana entera hasta ver ondear sóla nuestra

bandera; y he visto a una pareja recién casada impacientarse y tenerse que

aguantar y aprender a esperar porque el momento dictaba a su amorío otra

señal que vale toda la angustia de la espera; yo he visto callar a una

mujer que amo y partir frustrada, dar media vuelta y en silencio volver a

actuar; yo he visto muchas cosas que tienen que ver con la vida y nuestras

luchas por la justicia y por la paz; yo he visto muchas cosas que son

nuestra verdad; yo he visto, también, a mi padre llorar…

Para ellos, y para quienes hasta ahora han resistido, esta primera bandera.

Para quienes todavía hoy resisten, que sirva de promesa de esperanza por lo

que vendrá…

Gazir

Colectivo de Resistencia Amig@s de Vieques

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